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El Sector Asegurador acelera la Transformación para 2026

  • Foto del escritor: Prensa Aseguradora
    Prensa Aseguradora
  • hace 3 días
  • 4 Min. de lectura

16 de enero de 2026.

Las aseguradoras avanzan en una redefinición de sus estrategias de negocio. Rentabilidad técnica, eficiencia operativa y uso intensivo de datos, entre los ejes principales.

El mercado de seguros se encuentra en plena transición.

El sector asegurador argentino encara 2026 con un cambio de lógica que atraviesa a toda la industria. Tras años marcados por la inflación elevada y la volatilidad macroeconómica, el negocio comienza a ordenarse en un escenario donde los resultados financieros ya no alcanzan para compensar desequilibrios operativos. La estabilidad, aún incipiente, obliga a volver a lo esencial: tarifas que reflejen el riesgo, control de costos y capacidad real de respuesta ante el siniestro.

• Venimos de años donde el negocio estaba apalancado más en el resultado financiero que en el técnico”, sostuvo Lisandro López, CEO de Providencia Seguros. “Con tasas de inflación que van hacia la baja, hay que empezar a pensar distinto. Las pólizas tienen que ser técnicamente sostenibles”, enfatizó.El diagnóstico es compartido en el resto del mercado. “Sin rentabilidad técnica y disciplina en precios y riesgos, no hay seguro posible ni capacidad real de cumplir con la promesa al cliente”, explicó Diego Guaita, CEO de Grupo San Cristóbal. En la misma línea, Ezequiel Fanelli, director de Estrategia de La Caja, destacó que incluso en un contexto desafiante “en 2025 se logró fortalecer el resultado técnico, y ese seguirá siendo el foco en 2026”.El mercado de seguros con margen para crecer

Más allá del ajuste interno, el sector enfrenta oportunidades claras. La recuperación gradual del consumo y del crédito empieza a reactivar la demanda de seguros asociados a bienes durables, como automotores y viviendas. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo estructural: la baja penetración del seguro en Argentina y una cultura que prioriza la cobertura obligatoria por sobre la protección integral del patrimonio.

“En la Argentina se asegura más que nada lo que te obligan a asegurar”, describió López. “Hay empresas que no aseguran su mercadería o su galpón, y personas que se preocupan más por el daño del auto que por alguno físico. Por eso es importante empezar a crear una cultura aseguradora en los argentinos”, agregó.

Para Guaita, un escenario macroeconómico más previsible permite empezar a cambiar la lógica defensiva del mercado: “Cuando hay previsibilidad, el seguro deja de ser percibido solo como un costo obligatorio y pasa a integrarse a una estrategia financiera más amplia de protección y continuidad”.

Desde La Caja identifican allí una oportunidad concreta para este año y los siguientes. “El Seguro de Hogar seguirá siendo un motor clave gracias a su baja penetración y su rol central en la protección del patrimonio”, afirmó Fanelli.

Tecnología y datos: del seguro masivo al seguro personalizado

La transformación tecnológica atraviesa transversalmente al sector. La digitalización, el uso de inteligencia artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos dejan de ser un diferencial para convertirse en una condición necesaria para sostener la rentabilidad y mejorar la experiencia del asegurado.

En Providencia, el foco está puesto en usar la tecnología para rediseñar procesos y personalizar el negocio. “Vamos a pasar de un seguro súper masivo a uno cada vez más customizado, donde se pueda determinar una tarifa según el estilo de conducción o el nivel de exposición al riesgo”, explicó su CEO.

Este es un punto común entre las aseguradoras líderes. La recuperación del parque automotor abre espacio para “ampliar coberturas y avanzar hacia modelos tarifarios basados en el comportamiento real del conductor”, sostuvo Fanelli.

Grupo San Cristóbal observa el mismo fenómeno desde el segmento corporativo. “El uso intensivo de datos permite mejorar la evaluación de riesgos, agilizar la gestión de siniestros y reducir tiempos de respuesta”, afirmó Guaita. Y agregó: “La tecnología, bien aplicada, se convierte en un factor clave para sostener rentabilidad técnica y calidad de servicio”

Regulación, litigiosidad e inversión

El contexto regulatorio sigue siendo uno de los principales condicionantes del sector. La elevada litigiosidad, la presión impositiva y la rigidez en el destino de las inversiones aparecen como obstáculos recurrentes para mejorar la eficiencia del sistema y ampliar la penetración del seguro.

“Un entorno judicial más ordenado permitiría reducir niveles de litigiosidad innecesarios y bajar costos estructurales”, sostuvo Guaita, quien remarcó que esto impacta directamente en la experiencia del asegurado. Desde La Caja, Fanelli coincide: “Es fundamental avanzar en reformas que aporten previsibilidad y fortalezcan la solvencia del mercado”.

López agregó otra arista del debate: el rol del seguro como inversor institucional. “Si nosotros pudiéramos invertir más en activos físicos, en acciones de empresas, daríamos impulso a otras actividades. Hoy todavía está muy focalizada la cartera de inversiones en bonos y títulos del Estado. Entonces la actividad aseguradora en el fondo termina financiando un poco al Estado. Si nosotros pudiéramos empezar a destinar esto en un porcentaje, un excedente a capitales privados, a tener acciones, a tener desarrollos en real estate, podríamos invertir en construir torres, edificios, viviendas, barrios cerrados, complejos industriales, etc”, explicó

Más desarrollo para el sector

De cara a 2026 y 2027, el mercado asegurador se encamina a una etapa de mayor desarrollo. En un entorno más estable, ya no hay margen para improvisar ni para sostener modelos basados en resultados financieros extraordinarios.

“Hasta ahora muchas compañías simularon ser buenas a través de un buen manejo de la mesa de dinero. En períodos de estabilidad, eso ya no alcanza”, advierte López. Fanelli sumó que “el desafío es evitar que el seguro se convierta en un commodity y construir vínculos de largo plazo con el cliente”. Guaita concluyó que “las compañías líderes serán las que logren sostener rentabilidad técnica, solvencia y una visión estratégica de largo plazo”.

Con un mercado que empieza a adaptarse a los cambios económicos y tecnológicos, 2026 se perfila como bisagra para el seguro argentino.

 

Fuente. Andrea Glickman.

Ámbito Financiero

 
 
 

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