top of page

Informe de AON 2026

  • Foto del escritor: Prensa Aseguradora
    Prensa Aseguradora
  • hace 33 minutos
  • 4 Min. de lectura

22 de enero de 2026.

Imagen de portada del informe de Aon "2026 Climate and Catastrophe Insight".

A medida que el cambio climático intensifica la frecuencia y severidad de los desastres naturales, la industria aseguradora enfrenta un desafío cada vez más complejo: cómo ayudar a las organizaciones, comunidades y gobiernos a construir resiliencia, identificar tendencias emergentes y mantenerse relevante, al mismo tiempo que protege personas, activos e infraestructuras críticas.

 

Ese es el interrogante central que plantea el informe “2026 Climate and Catastrophe Insight”, publicado recientemente por Aon, uno de los principales brokers y consultores de riesgos a nivel global. El análisis ofrece una radiografía detallada del impacto de las catástrofes naturales durante 2025 y deja en claro que, aun cuando los daños totales se moderaron frente a años anteriores, el riesgo climático sigue siendo estructural y creciente.

 

 

 

2025: menos pérdidas totales, pero un impacto aún significativo

 

Según el informe de Aon, los desastres naturales generaron en 2025 pérdidas económicas globales por 260.000 millones de dólares, una cifra inferior a los 397.000 millones de dólares registrados en 2024, pero igualmente elevada en términos históricos.

 

Eventos como los incendios forestales en California y las grandes tormentas en Estados Unidos concentraron buena parte de estos daños. Sin embargo, un dato clave para el sector asegurador es que las pérdidas cubiertas por seguros se mantuvieron en torno a los 127.000 millones de dólares, un nivel similar al de años previos, lo que subraya el papel del capital asegurador en los procesos de recuperación económica y social.

 

 

 

El rol del seguro en la recuperación y la resiliencia

 

Desde la perspectiva de Aon, las catástrofes recientes refuerzan una idea central: la resiliencia no depende solo de la respuesta posterior al desastre, sino de la inversión previa en preparación, adaptación y gestión de riesgos.

 

El informe destaca que comunidades, empresas y gobiernos tienen un rol activo en este proceso, desde el fortalecimiento de edificios e infraestructuras hasta el diseño de estrategias de protección financiera más robustas. Cuanto mayor sea la inversión en prevención y planificación, menores serán los impactos de largo plazo sobre personas y bienes.

 

 

 

Una brecha de protección que sigue siendo estructural

 

Uno de los indicadores más relevantes del reporte es la evolución de la brecha de protección, es decir, la diferencia entre las pérdidas económicas totales y las pérdidas aseguradas. En 2025, esta brecha se redujo a un mínimo histórico del 51%, impulsada en gran medida por la alta concentración de daños en Estados Unidos, un mercado con mayor penetración del seguro.

 

Sin embargo, Aon advierte que la mitad de las pérdidas económicas globales continuaron sin cobertura, lo que pone de manifiesto la persistencia de la brecha de protección en mercados emergentes, particularmente en regiones de Asia, África y América Latina. Para el sector asegurador y financiero, este escenario representa tanto un desafío como una oportunidad estratégica para desarrollar soluciones innovadoras de transferencia de riesgos.

 

 

 

Los eventos más costosos de 2025

 

El informe identifica una serie de eventos que marcaron el año desde el punto de vista del impacto económico y asegurador:

 

Incendios de Palisades y Eaton: con pérdidas aseguradas por 41.000 millones de dólares, representaron un tercio del total global de pérdidas aseguradas de 2025, convirtiéndose en los incendios forestales más costosos jamás registrados.

Tormentas convectivas severas: generaron pérdidas aseguradas por 61.000 millones de dólares, el tercer total anual más alto en la historia para este tipo de eventos.

Huracán Melissa: provocó pérdidas por 11.000 millones de dólares, de los cuales casi 9.000 millones se concentraron en Jamaica, superando el 40% del PBI del país y convirtiéndose en el huracán más costoso de su historia.

Inundaciones en el sur y sudeste de Asia: evidenciaron una fuerte falta de cobertura aseguradora, exponiendo la vulnerabilidad financiera de amplias regiones ante eventos climáticos extremos.

Calor extremo: 2025 fue el tercer año más caluroso registrado, con al menos 25.000 muertes asociadas a olas de calor y consecuencias económicas significativas.

 

 

Seguros paramétricos: una herramienta en expansión

 

El informe de Aon confirma el avance de los seguros paramétricos como una respuesta concreta a los desafíos que plantea el cambio climático. Este tipo de coberturas, basadas en parámetros objetivos —como intensidad de lluvias, velocidad del viento o magnitud sísmica—, permiten pagos más rápidos y previsibles, incluso en mercados con baja penetración del seguro tradicional.

 

En regiones especialmente expuestas a eventos extremos y con limitada capacidad fiscal, los seguros paramétricos emergen como una herramienta clave para cerrar la brecha de protección y fortalecer la resiliencia financiera de gobiernos, empresas y comunidades.

 

 

 

Implicancias para la industria aseguradora

 

El “2026 Climate and Catastrophe Insight” deja en claro que la industria aseguradora se encuentra en un punto de inflexión. Entre los principales desafíos se destacan:

 

La necesidad de mejorar los modelos de riesgo climático frente a eventos más frecuentes y severos.

El desarrollo de soluciones innovadoras que amplíen el acceso a la cobertura.

La integración de estrategias de prevención, adaptación y resiliencia como parte del negocio asegurador.

La colaboración con gobiernos y organismos multilaterales para reducir la exposición sistémica.

Al mismo tiempo, el informe refuerza el rol del seguro como pilar de estabilidad económica en un mundo cada vez más afectado por el cambio climático.

 

El análisis de Aon confirma que, aunque 2025 registró menores pérdidas totales que el año anterior, el riesgo climático continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales para la economía global. La reducción temporal de la brecha de protección no elimina el problema de fondo: millones de personas y activos siguen expuestos sin cobertura adecuada.

 

En este contexto, la innovación en seguros —desde modelos avanzados de análisis climático hasta coberturas paramétricas— se consolida como una pieza central para construir resiliencia. Para el sector asegurador, el desafío ya no es solo responder a las catástrofes, sino anticiparlas, mitigarlas y contribuir activamente a un futuro más resiliente frente al cambio climático.

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

  • Instagram
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube

©2020 por Prensa Aseguradora - Tavo Rodez.

bottom of page